Por Mauro Libi.- Si a nuestros abuelos les hubieran
planteado la posibilidad de jugar en el trabajo seguramente habrían mandado a
la porra al autor de tal despropósito, porque ¿quién ha visto semejante disparate?
Al trabajo se va a trabajar, no faltaba más.
No decimos que en lugar de sus labores usted llegue a su
centro de trabajo a jugar una partida de monopolio, no, nada de eso
pretendemos. Nos referimos a los juegos y camaradería que le imprimen a la
jornada laboral un clima de alegría y jovialidad.
Hablamos de los juegos entre compañeros de trabajo, a esos
momentos que ocurren cada cierto tiempo durante la jornada y que no pasan de 5
o 10 minutos a lo sumo, pero que recargan las pilas como para cinco horas más
de labores.
Entre tarea y tarea suele ser el momento en que se producen
estas situaciones imprevistas, un gracioso chiste o una agradable anécdota, la
referencia a una situación particularmente curiosa a que se hace referencia
mientras se toma un café o un poco de agua.
Incluso, algunas empresas o emprendimientos lo establecen
como política dado los trabajos de alta concentración, de larga duración o de
mucha crudeza, que tienen como rutina. Estos momentos se constituyen como un
relax o una manera de bajar la alta tensión reinante entre los integrantes de
los equipos de trabajo.
Pues bien, como todo, esto tiene su sus aspectos positivos y
sus aspectos negativos que considerar.
Como positivo podemos ver el juego, la chanza, el chiste,
como una terapia de socialización entre los compañeros de trabajo que permite
el intercambio y la profundización de las relaciones.
Algunas organizaciones propician actividades de recreación
lo cual les permite, además, tener el control sobre los empleados.
Igualmente, el juego sirve como elemento para retomar la
concentración, toda vez que se sabe que la atención humana es bastante corta,
de hecho comienza a disminuir progresivamente conforme pasa el tiempo. En tal
caso los momentos de distracción, unos cuantos minutos, tienen un efecto relajante
que ayuda al rendimiento en el trabajo.
El juego también puede mejorar la relación entre la
organización y sus trabajadores.
Entre los aspectos negativos tendríamos aquellas situaciones
en las que la empresa pierde el control sobre el tiempo y el corto momento para
el chiste se convierte en un desorden permanente en el que se descuida el
trabajo y hasta se puede poner en riesgo la seguridad empresarial y de los
trabajadores.
Cierto tipo de trabajos no admiten distracciones, pues ello
puede significar un riesgo para la vida o la seguridad del personal y hasta de
los clientes.
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